Los limones son la base de nuestra cocina mediterránea, y es raro encontrar una despensa que no cuente con estos cítricos que tanto nos ayudan en la elaboración de nuestros platos. La versatilidad de los limones junto con la capacidad que tenemos de disponer de ellos durante todo el año hace que podamos usarlos para elaborar infinidad de platos y salsas, aportando un toque cítrico y ácido que contraste en todo tipo de recetas dulces y saladas.

Las maneras de aprovechar al máximo un limón también son muchas, ya que no solo hablamos de su pulpa, sino también de su piel e incluso de las propias hojas. Os dejamos con unas ideas originales de cómo usar los limones para que nunca tengas que tirar ni uno solo a la basura.

  • Limones encurtidos o en salmuera: A veces nos pasa que nos vemos con una gran cantidad de limones que sabemos no vamos a poder consumir en un breve periodo de tiempo antes de que empiecen a pasarse. Una solución genial puede ser encurtirlos en salmuera. Unas semanas después tendrás limones cuya cáscara se habrá convertido en un ingrediente increíble para aromatizar sopas, ensaladas, salsas para pasta, carnes o pescados.
  • Cáscaras deshidratadas: Secar la cáscara del limón es otra muy buena forma de conservar y concentrar el sabor. Lo haremos quitando las cáscaras con un pelador antes de exprimir su jugo. Luego las dejamos secar a temperatura ambiente o bien en el horno aprovechando el calor residual si lo hemos utilizado previamente. Otra opción menos común es usar un deshidratador si lo tenemos. Estas cáscaras deshidratadas serán perfectas como sustituto de la típica rodaja de limón en tus bebidas y cócteles.
  • Azúcar de limón: Aunque todos sabemos que la piel del limón es un ingrediente muy usado en repostería, tiene muchas más aplicaciones. Por ejemplo, quizás nunca se te haya ocurrido preparar un azúcar de limón, perfecto para endulzar alguna bebida pero a la vez aportándole ese toque cítrico y refrescante que a todos nos gusta. Para hacerlo solo necesitarás 90 gramos de azúcar por cada 6 gramos de ralladura de limón. Mezclamos la piel rallada con el azúcar y luego extendemos el azúcar de limón por una bandeja para dejarlo secar a temperatura ambiente. Una vez seco ya está listo para usarse.
  • Hielo de limón: A todos nos ha pasado que hemos necesitado la ralladura de limón para alguna receta y luego no sabemos qué hacer con el resto del cítrico que nos ha sobrado. Una idea puede ser, después de rallar la cáscara, exprimir todo el jugo y guardarlo en una bandeja de cubitos de hielo. Así tendremos hielo de limón perfecto para refrescar y darle un toque a nuestras bebidas.
  • Piel de limón confitada: La piel confitada de limón pueden ser una rica golosina tanto para picar entre horas como para decorar algunos de nuestros postres. Para hacerlas lo primero es lavar bien nuestros limones, dejarlos secar y cortar la piel en tiras. Las ponemos a hervir con agua un par de minutos, colamos el agua y repetimos este mismo proceso un par de veces para eliminar el amargor. Por otro lado, preparamos un almíbar en un cazo poniendo la misma cantidad de azúcar y agua e incorporando nuestras tiras para que se impregnen bien. Lo cocinamos a fuego medio durante unos minutos hasta que las cáscaras adquieran un aspecto brillante. Por último las retiramos y dejamos secar sobre una rejilla o papel de horno.

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